Los nuevos proyectos

He hecho un recorrido personal y ahora quiero encaminar mis pasos a nuevos proyectos.
Me identifico con los felinos.
No sólo con ellos. He tenido relaciones con perros en la infancia y la juventud.
Los gatos de mi infancia no se dejaban tocar.
Conviví con una gata que dejó huella.
Después las cosas se han complicado. La sola presencia de uno de estos animales hacen que se me tapen las narices y se me hinchen los ojos.
Se ha desarrollado una alergia que este año va más allá.
Me dijeron que en la menopausia se daba el caso, pero que pasará.
Ando con los ojos fatal desde el inicio de la primavera. Los paliativos son eso, paliativos. Me toca soportarlo como puedo.
Veo la fotografía de los gatos y me encantaría cogerlos en mis brazos y pasar mi mano acariciándolos.
Me han contado de un gato, Zacarias, que ha muerto y ha dejado desconsolado a quien lo tenía. Que lo tiene incinerado y le escribe poesías. No me extraña.
El año pasado abrí un blog para mi gato virtual, mi lindo gatito. Le hice una segunda página en la que empecé a contarle un cuento.
Quiero contar cuentos. De hecho los cuento. Soy maestra y se me da bien idear historias que captan la atención de mis alumnos.
Disfruto con ellos y me inspiran.
He pasado la fiebre poética, pero no me satisface. Es obra de necesidad. En ese momento si no versifico reviento. Casi que es como una catarsis.
Este territorio es bien extraño. No conozco sus claves. Alimentaré algo que desconozco a que se dirige.
Cada barrio se mueve con maneras distintas.
La verdadera antropología es la de estudiar la comunidad desde dentro.
Así que aquí me tenéis explorando con mis letras este nuevo espacio.
